Dra. Diana Martínez Rojas

Licenciatura y/o especialidad: 

Médico cirujano.

Maestría en Gestión de Riesgos Laborales y Toxicología

Universidad: 

Universidad Autónoma de Guadalajara

Institución para la que labora: 

Petróleos Mexicanos (PEMEX)

Cargo: 

Médico Operativo de los Servicios de Preventivos de Medicina del Trabajo

Correo electrónico: 

dradianitarojas@hotmail.com

Experto en: 

Toxicología Laboral y Riesgos Laborales

Trayectoria

El interés en conocer más sobre animales ponzoñosos nació desde la edad de 5 años, ya que mi hermano fue picado por alacrán durante el juego en un dedo y al quitarse el alacrán recibe la picadura; los síntomas me quedaron muy grabados por la forma como presentaba sialorrea y lagrimeo, y se quejaba de mucho dolor, así como labios color cereza, al menos así es como recuerdo el cuadro de intoxicación, principalmente como deglutía y deglutía y tenía demasiada saliva; afortunadamente él fue atendido a tiempo ya que mis padres colocaron en un frasco al alacrán (recuerdo era pequeño y “güero”) y lo llevaron a equis médico donde horas después mi hermano regresaba a casa como si nada. Esto en el año 1982; posteriormente a la edad de 7 años decido que quiero estudiar para “doctora”.

Las expectativas trabajando con animales ponzoñosos y/o intoxicaciones que estos generan es que debido a que yo crecí y estudié en zona endémica a alacranismo desde la infancia, seria o debería ser imposible que a estas alturas niños y adultos fallecieran sin embargo, los pacientes que he atendido durante mi formación como personal de salud demuestran la contrario, aunque no sé por qué nunca registré esos casos con nombre y apellido ya que no recuerdo que alguien hiciera estadísticas de los casos que atendíamos, al menos antes de graduarme como médico.

Posteriormente ya como estudiante de medicina en la Ciudad de Zapopan, Jalisco y Guadalajara y sus colindancias, al dar servicios en las clínicas satélites de la Universidad Autónoma de Guadalajara, llegaban casos de las zonas marginales de picadura de alacrán en primer lugar, seguido de serpientes venenosas de la región, jamás atendí ninguna por coralillo.

Desde luego la enseñanza en las aulas fue indispensable, pero sabia detectar de inmediato la picadura de alacrán por lo acontecido con mi hermano. Yo jamás he sido agredida por animales ponzoñozos.

La experiencia aumentó en el internado de pregrado en el Hospital General de la ciudad de Celaya, Guanajuato, donde en el servicio de urgencias recibíamos de las comunidades aledañas a la ciudad y en menores casos de la propia ciudad de Celaya, los grupos etarios eran de los 3-10 años y de los 30-40 desde luego jornaleros, albañiles, de las comunidades de San Juan de la Vega, Juventino Rosas, y no recuerdo de dónde más, pero de esas dos en específico. El éxito era al 100% ya que teníamos capacitación continua por lo mismo y no recuerdo si allí en Celaya o Querétaro fue que tuve el primer contacto con cierto personal que asistía a darnos pláticas y había un tríptico que conservé por muchos años, tenía en cada cara del tríptico una serpiente coralillo, un alacrán y en general el tríptico era verde y de Laboratorios Silanes. Lo conservé por muchos años ya que jamás pude volver a contactar a los expertos hasta que estuve en el servicio social específicamente en municipio de Cortazar, Guanajuato, en el Centro de Salud Rural Disperso La Gavial, La Correa y Merino donde teníamos casos al menos uno al mes mas con niños, pero afortunadamente contábamos con suero antialacrán de este laboratorio en el centro de salud, solo tuve dos envíos al Hospital General de Celaya.

Trabajé posteriormente en la Secretaria de Salud del Estado de Querétaro en el área de Epidemiología y Urgencias del Hospital Materno Infantil, allí la mayoría de los pacientes desde luego eran niños menores de 8 años de la Sierra Gorda de Querétaro, o de una comunidad llamada El Colorado, El Sauz y no recuerdo cuál más. De igual forma en los congresos de Gastro, nos daban una sesión del laboratorio y nos seguían capacitando y actualizando, incluso recibía correo donde nos invitaban a tomar talleres de animales ponzoñosos.

Los casos lamentables de muertes en niños provenían de la Sierra Gorda de Querétaro ya que tardaban más de 4 horas en llegar con nosotros, específicamente por picadura de alacrán, y un caso de viuda negra.

La penúltima vez que contacté a Laboratorios Silanes fue para preguntar qué hacíamos con los faboterapicos caducados y recibí respuesta en menos de 24hrs.

Los casos en el servicio de urgencias de un Hospital de alta especialidad, ninguna muerte se presentó y de igual forma el diagnóstico se me siguió facilitando para picadura de alacrán.

La última vez fue en el 2021 donde a través de contacto Silanes la respuesta fue en no más de 24 horas y a partir de allí me he estado actualizando gracias al conocimiento compartido y el seguimiento que el Biólogo Francisco Rojo ha sido parte importante para mantener la actualización en esta área.