Dr. Daly Gabino Martínez Ortiz

Daly Gabino Martinez Ortiz

Licenciatura y/o especialidad: 

Médico Veterinario Zootecnista graduado de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Guerrero en 2008; Maestría en Ciencias Agropecuarias por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Yucatán en 2011; Doctor en Ciencias Agropecuarias en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-Universidad Autónoma de Yucatán en 2016.

Institución para la que labora: 

Servicios de Salud de Yucatán

Cargo: 

Coordinador del Programa de Zoonosis e Intoxicación por Mordedura de Animales Ponzoñosos en Yucatán

Correo electrónico: 

daly.martinez@ssy.gob.mx

Experto en: 

Orientación en la atención de pacientes intoxicados por mordeduras y picaduras de animales ponzoñosos.

Trayectoria

  • ¿Cómo nació su interés en los animales ponzoñosos? Cuando me nombraron responsable del programa atención de mordeduras de animales ponzoñosos en Yucatán.
  • ¿Cuáles son sus expectativas trabajando con animales ponzoñosos y/o las intoxicaciones que estos generan? En la mayoría de las ocasiones cuando impartimos cursos y/o pláticas de prevención y atención de las intoxicaciones, las personas prestan mucha atención, miedo y respeto por este tipo de animales, por lo que buscamos brindar orientación con información certera.
  • ¿Cómo fue su primer acercamiento con animales ponzoñosos y/o las intoxicaciones que estos generan? Cuando una menor de edad sufrió un accidente ofídico y nos tocó hacer un acompañamiento con el médico tratante.
  • ¿Ha sido usted picado o mordido por algún animal ponzoñoso? En caso de que la respuesta sea correcta, ¿nos podría relatar su experiencia? Sí. Sucedió cuando era estudiante de licenciatura en Ciudad Altamirano, Guerrero. Recuerdo que ese día unos amigos me invitaron a una fiesta pero yo no quise ir porque tenía mucha tarea, así es que me quedé a estudiar y dormir en casa (la casa estaba ubicada en el Centro de la ciudad y yo habitaba en un segundo piso). En la madrugada me despertó un intenso dolor en el abdomen, era una sensación rara ya que sentía que algo me quemaba la piel. Cuando desperté me revisé y a simple vista no noté nada raro por lo que fui a la habitación de mi  compañero de casa y le comenté lo que sentía (él ya tenía experiencia en sufrir picadura de alacrán) y me recomendó revisar la cama en busca de algún alacrán. Regresé a mi dormitorio y entre la sábanas estaba un enorme alacrán amarillo, al verlo me dio tranquilidad y miedo al mismo tiempo, ya sabía qué tenía y que eso era algo malo (porque en una ocasión, mi papa se puso grave por picadura de alacrán). Le pedí a amigo que me acompañara al hospital (él tenía un día de haber sido dado de alta del hospital) y, en lo que me vestía, ponía zapatos y buscaba mi carnet, habían pasado unos minutos cuando intenté bajar las escaleras y sentí que no podía respirar, tenía temblores, se me dificultaba caminar. En algún momento recuerdo que le dije a mi amigo que llamara a mis papas ya que vivían en otra ciudad a unas 6 hrs. de distancia para que les dijera que los quiero y para darles más indicaciones (casi un testamento). Afortunadamente logramos llegar a la avenida principal y tomamos un taxi que nos llevó rápidamente al Hospital. Al llegar al área de urgencias, ya tenía más problemas respiratorios, salivación y no podía moverme de manera normal. La enfermera me dijo que esperara un momento, ahora viene el doctor, pero en la desesperación le hice notar a la enfermera que me sentía muy mal y ella lo tomó con calma. Pocos minutos después llegó el médico;  él, en una máquina de escribir mecánica, empezó a llenar una encuesta o algo así, al finalizar me dijo que me aplicarían el antídoto y que estaría bien, yo lo dudé pero traté de guardar la calma. Enseguida me pasaron a una cama y me pusieron un suero, mientras me estaban canalizando (que no encontraban la vena), se me soltó una pequeña sonrisa, y la enferma preguntó por qué reía, le dije que el día anterior yo había tratado de canalizar un perrito y que después de varios intentos lo hice con ayuda, que el karma existía, estaba sintiendo lo que sintió el animalito. Después de un rato, mientras se iba consumiendo el suero, mis signos de malestar comenzaron a desaparecer como por arte de magia, es sorprendente lo bien que funciona el antídoto, no podía creer lo rápido que me estaba recuperando. Cinco horas después fui dado de alta y poco más tarde fui a la escuela a tomar clases, como si nada hubiera pasado. Nota. Creo que si no hubiera recibido la ayuda de mi amigo (que casi me sacó cargando) y que en unidad de salud tenían antídotos, mi historia hoy sería otra.