Biól. Sergio Daniel Cubides-Cubillos
 
Licenciatura y/o especialidad: Biología / Herpetología
Universidad:  Universidad de Sao Paulo / Instituto Butantan.
Institución para la que labora: 
Cargo: Estudiante de Doctorado.
Correo electrónico: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. / This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Experto en: Manejo de serpientes venenosas y extracción de veneno.
 
TRAYECTORIA
 
  • Serpentario SUA, Universidad de la Amazonia, Florencia – Caquetá, Colombia 2007-2011. Actividad: Curador y asistente para el manejo de ofidios venenosos.
  • Programa de Ofidismo y Escorpionismo, Serpentario Universidad de Antioquia, Medellín – Antioquia, Colombia 2012-2018. Curador y asistente para el manejo de ofidios venenosos.
  • Laboratorio de Ecología y Evolución, Instituto Butantan, Sao Paulo – Brasil 2019-Presente. Actividad: Estudiante de doctorado en Biotecnologia. Tesis: Sistemática molecular y genética de poblaciones en grupos de viperidos neotropicales.
 
¿Cómo nació su interés en los animales ponzoñosos?
Creo que la región donde nací y crecí (Florencia, ciudad de la Amazonia Colombiana) fue clave para potenciar mi admiración y curiosidad científica hacia los reptiles. Ya durante los primeros 2 semestres de mi licenciatura, comencé a ayudar a una estudiante de últimos semestres de biología que trabajaba en el rescate de herpetofauna y, curiosamente, al primer animal que socorrí fue una eunectes murinus (una anaconda juvenil), hacia el año 2001. De ahí en adelante, todo siempre tuvo una conexión con las serpientes.
 
¿Cuáles son sus expectativas trabajando con animales ponzoñosos y/o las intoxicaciones que estos generan?
Bueno, actualmente creo que tenemos un reto interesante sobre los temas de prevención en campo, como medida educativa y de contención, para prevenir mordeduras en comunidades “vulnerables” y evitar esa confrontación directa entre hombre-serpiente. Desde lo personal, espero contribuir a la comprensión de diferentes fenómenos observados en cautiverio a través del uso de herramientas moleculares, como lo es el estudio de los casos de partenogénesis. Respecto a los procesos de inmunoterapia, uno de los propósitos es contribuir en la búsqueda de nuevos productos terapéuticos derivados de la serpiente y otros animales, ayudando a conformar nuevas ideas de proyecto y al mantenimiento de los ejemplares afines al estudio.

¿Cómo fue su primer acercamiento con animales ponzoñosos y/o las intoxicaciones que estos generan?
Durante el año 2004, cuando estaba cursando mis estudios de licenciatura, estudiábamos con mi profesor de Genética los perfiles electroforéticos de veneno crudo de ejemplares de micrurus sp y bothrops atrox. Uno de los primeros casos que observé y que durante mis primeros años de experiencia profesional conseguí asesorar, en el año 2007, fue uno de mordedura seca por un ejemplar (que luego llego al serpentario) de micrurus surinamensis.

¿Ha sido usted picado o mordido por algún animal ponzoñoso?
Sí, fui mordido por un viborezno de porthidium sp en octubre de 2014 durante una jornada de alimentación a una camada que había nacido 4 meses antes. Fue un caso muy particular, debido a la rapidez y condiciones del evento, ya que las porthidium, durante sus primeros 6 meses, son ejemplares muy pequeños, de entre 12 y 15 cm. y normalmente exhiben un comportamiento defensivo. Durante dicha jornada, uno de los individuos tenía restos de su muda en la zona parietal del cráneo, la cual estaba un poco húmeda y terminó sujeta a la yema de mi dedo índice durante algunos segundos, permitiendo un ataque repentino, por lo que decidí dejarla sobre su caja de seguridad. Como todo accidente, fue un error de cálculo o exceso de confianza de quien manipula. Se trató de un caso bien manejado por la dirección de toxicología del hospital universitario, usando antivipmin tri y tratándolo como un caso moderado (10 viales y 15 días de hospitalización más 1 mes de terapia y recuperación final) debido a la zona donde se ubicaba la mordedura (cara lateral de la primera falange del dedo corazón de la mano izquierda).