Marco Antonio Peregrina Muro
 
Licenciatura y/o especialidad: Médico Cirujano por Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco y M.C. con especialidad en Entomología Médica por la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Universidad: 
Institución para la que labora: Centro Nacional de Programas Preventivos de la Secretaría de Salud.
Cargo: Coordinador del Programa de Prevención y Control de la Intoxicación por Picadura de Alacrán (IPPA) 1994-2017. Centro Nacional de Programas Preventivos de la Secretaría de Salud. Actualmente jubilado.
Correo electrónico: 
Experto en: Epidemiología, prevención y control de la (IPPA).
 
TRAYECTORIA
 
 
Mi primer contacto con el problema de alacranismo en 1994, fue en la recién creada Dirección de Vectores de la Dirección General de Medicina Preventiva (hoy CENAPRECE) de la SSA.
 
¿Cómo nació su interés en los animales ponzoñosos?
El creciente problema de alacranismo, (casos y defunciones), acentuado en 16 entidades del centro y de la vertiente del Pacífico, no tenían instancia que los atendiera en el organigrama de la Secretaría de Salud (SSA), por lo que la autoridad decidió incluirlo como programa en la Dirección General de Enfermedades Transmitidas por Vector. En tal sentido se formuló dicha instancia, dada su importancia como problema de salud pública, asignándome como coordinador responsable.
 
En ese tiempo no existían registros epidemiológicos confiables en el nivel nacional. El Boletín Epidemiológico de la Dirección General de Epidemiología (DGE) de la SSA, solo publicaba un registro de Intoxicación por animales ponzoñosos, el cual incluía accidentes causados por artrópodos (arañas, alacranes, avispas, etc.) además de los causados por ofidios, en un único rubro.
 
La tarea
 
Como todo problema de salud pública, el programa requería de un Marco Normativo que diera legalidad, formalidad y sustento para su operación. En principio, se inició la elaboración de la NOM, además de atender los aspectos epidemiológicos en todo el país, con énfasis en las entidades con mayor riesgo.
 
Más adelante, el Programa de Reforma del Sector Salud 1995-2000, fue decisivo para que el problema con los alacranes (escorpiones), fuera separado de las intoxicaciones causadas por otros ponzoñosos, tomando en cuenta su enorme frecuencia y los casos fatales.

¿Cuáles son sus expectativas trabajando con animales ponzoñosos y/o las intoxicaciones que estos generan?
Prevención de casos y defunciones
 
Conforme a los registros epidemiológicos con los que se cuenta, el accidente ocurre con mayor frecuencia en áreas rurales y marginales urbanas, donde la vivienda es precaria tanto en su diseño como en los materiales de construcción; sin embargo, no están a salvo centros laborales o de ocupación, complejos turísticos, zonas residenciales y otras en áreas de riesgo infestadas por alacranes.
 
Capacitación
 
La información es muy importante tanto para evitar la picadura, como para en caso de ser picado, acudir al tratamiento específico.
 
Me parece que la información-capacitación debe llegar, no solo a las instituciones de salud y personal formal (médicos-enfermeras), sino a la población general como instituciones educativas, asociaciones civiles y demás.

¿Cómo fue su primer acercamiento con animales ponzoñosos y/o las intoxicaciones que estos generan?
Mi madre (q.p.d.) era alacrana, esto es, que ella nació en Durango, Durango. De niños, ella nos platicaba casos que le tocó vivir en su tierra. Su padre, mi abuelo, fue trabajador administrativo con el Dr. Venzor y conoció al Dr. Castañeda, pioneros en la investigación y producción de antídotos contra el veneno de los alacranes de Durango, que eran una pesadilla en aquella región por las muertes que causaban los alacranes.
 
No obstante, ella nos decía que “le hacían los mandados”. Comentaba que estando embarazada de mi hermana no le había pasado nada cuando la picaron dos veces. Tal vez fue que tuvo suerte o que no la picó la especie altamente tóxica de Durango (suffusus,suffusus).

¿Ha sido usted picado o mordido por algún animal ponzoñoso?
Sí, colectando alacranes en Cuautla, Morelos, para realizar mi tesis de M.C., me recargué en una barda de piedra (llamadas “tecorrales”), que acostumbran formar los habitantes de ese lugar como espacio limítrofe entre predio y predio, de pronto sentí un piquete en la mano y al momento me di cuenta que era un alacrán (limpidus,limpidus, considerado de alta toxicidad).
 
Simplemente, dejé lo que estaba haciendo y acudí al Hospital General de Cuautla para recibir tratamiento con el antídoto. En ese hospital acude un promedio de diez pacientes para ser atendidos por picadura de alacrán.